Un año más, un año más a la espera de las novedades, nuevas técnicas, nuevos conceptos, nuevos platos… Un año más, con lo que ha significado, significa y seguro que significará elBulli para la cocina. Con su método creativo, su trabajo en sala. Un año más haciendo avanzar la cocina, haciéndola comparable a otras disciplinas creativas. Mucho que agradecerles.
Con sus detractores y sus defensores. Yo soy de los que les gusta, de los que se han visto envuelto por la magia. De los que se quedan maravillados con los libros, viendo lo que han construido, para ellos y para los demás, todo ahí, expuesto. De los que un atardecer recorrió la carretera, para que después, en la noche, durante el regreso, darme cuenta que una parte de mí había cambiado, sin entender muy bien que había pasado. Que la cocina sí, que la cocina sí era algo más.
Creatividad en cada rincón, en cada cosa que ves que hacen.
Yo también estuve y disfruté, me lo pasé en grande.
Primero agradecer a quien se curro todo esto, Mar Calpena de Baixagastronomia, ella fue la principal artífice de todo, dedicó su tiempo a que saliera bien y triunfó!!! Joan le echo una mano, aunque él se quitaba merito, ah! Y Deliciosa Martha nos hizo unas tarjetas para que nos reconociéramos (la mía acabó en la lavadora, supongo que fueron lo GTs) y no sé si me olvido de alguien.
Nos reunimos un montón de blogueros de ámbito barcelonés y alrededores, muchos, más de treinta. Fue imposible conversar con todos, entre que soy algo tímido y que había mucha gente se hizo lo que se pudo. Hubo un momento en que nos levantábamos para presentarnos en público y me toco detrás de Encantadísimo, agradezco que ya había bebido alguna copita….
De entre tanta gente los que me tuvieron que aguantar durante la cena fueron Pilar, La Tiquis, Tiriti, Amphitrion y Encantadisimo. Muchas gracias, me reí muchísimo, y aprendí un montón, de todo.
La verdad es que poder compartir tú pasión con similares, y encima gente que has seguido y de la que has aprendido con sus blogs es una gran experiencia.
O’Retiro do Mariñeiro es un sitio raro, raro porque es extraño en Barcelona, en pleno Eixample, encontrar un sitio de comida popular gallega.
No es el restaurante gallego al que estamos acostumbrados por aquí. Para los que trabajamos por la zona es ideal, tiene un menú de mediodía a 7.5 € y una zona en la parte de arriba donde la gente come a la carta. Si vas de menú no llegues muy tarde, puede que te digan que ya no les queda, y si quieres ir a la carta, reserva, si no, imposible.
Tienen algo de marisco: ostras Napoleón, berberechos, navajas y alguna cosa más que les llega. Jamoncito del bueno. Pescados. Hacen unos arroces de campeonato, la ración sale a tres platos por persona.
El mejor pulsómetro es decirte que todos los días está lleno, por 7,5 euros no se puede pedir más.
Las fotos son del último día que nos dimos un caprichito a la carta.
Hace poco, surgía un debate en Salsa de Chiles sobre el tema de hacer fotografías a los platos en los restaurantes. No voy a hablar de los temas de “propiedad intelectual”, muy difusos en este tipo de cuestiones. Me quiero centrar más en mi experiencia con este tema.
No soy un profesional, soy un amateur, voy a restaurantes a disfrutar de la experiencia, a probar, a buscar… a todas esas cosas que los pillaos de esto vamos detrás, así que hacerle una foto a los platos es un recuerdo, es una parte de la experiencia.
Si ellos lo ven mal, o creen que se puede molestar a otros clientes, me lo comentan educadamente que no va a pasar nada, es su decisión, faltaría más!!. Por mi parte, me gustaría que el sitio donde estoy lo entienda como yo, que lo disfrutemos, que hay un tío apasionado de esto que está en su restaurante pasándoselo bien y tener un recuerdo le hace más feliz.
Personalmente tengo una gran lucha interior, mi sentido de la vergüenza. Por un lado me da una enorme vergüenza sacar una cámara y hacerle fotos a los platos como un turista a los monumentos, pero por otro lado me gusta quedarme con un recuerdo, poder mirar después que comí, extenderlo. Mi solución ha sido conseguir un móvil con una buena cámara (5 MPixels) que hace unas fotografías más que decentes, para mí, que no soy fotógrafo, y como el móvil pasa más desapercibido, pues estoy más tranquilo.
Estos últimos días voy leyendo por el mundillo gastroweb por el que me muevo bastantes comentarios sobre Mesana al respecto de la perdida de la estrella Michelin que tenía y de la finalización, de la asesoría que Ramón Freixa realizaba. Por la gastrored siempre ha habido una corriente de opinión sobre la injusticia que representaba que Calima no la tuviera y Mesana sí.
Mi post no va por ahí. Sobre lo primero no puedo opinar, no he estado en Mesana ni en ninguna otra asesoría de Ramón Freixa. Sobre lo segundo, lo de la Michelin, ya lo sabemos todos, yo lo que lamento es que no haya más estrellas, desmerecer las estrellas de uno porque otro más reconocido en nuestro entorno no la tiene no creo que sea el debate más interesante.
Yo vengo a explicar que en Noviembre estuve en el restaurante de Barcelona, que comí de fábula, por los precios que se mueven este tipo de restaurantes. Que el trato fue de bandera, y que tuve una gran experiencia gastronómica.
Un muy buen resumen del sitio es lo que comentó Aduriz en un reportaje en Canal Viajar sobre Ramón Freixa, comentando que era un cocinero que desmitificaba un poco la profesión, con una cocina muy fresca.
En el RdF se come de fábula, técnicas actuales, platos redondos, con gran sabor. Pero no vas a encontrar una línea de investigación sobre el umbral de la insipidez, ni un trabajo sobre la paisajística en cocina, no es de los cocineros con un trabajo más “sesudo”, lo que no quiero decir que su trabajo no sea desde su propia reflexión.
Lo que yo percibí es un sitio donde ir a disfrutar una gran cocina, con grandes detalles, como el pan, una cesta de pan increíble, con una gran variedad. Por lo que se ve su familia regentó una panadería y es su propio padre el que realiza el pan para el restaurante.
Sobre el tema del vino, todo fabuloso, yo seguí una recomendación que le leí a Miguel Ángel Rincón en el blog de Madrid Fusión, una relación calidad/precio en restaurante que no es fácil de encontrar.