Menudos días que llevamos, eh!!
Ya todo el mundo está al día de la lucha de barro que se ha montado en el mundo gastronómico. La verdad es que he reflexionado mucho sobre si escribir algo o no, ¿por qué? Porque ESTE debate no me interesa, pero por otro lado como blog de un aficionado a la gastronomía, pues hombre, el tema impacta. De todo este trifostio sí que quiero reflexionar sobre un par de temas.
El primero es uno que para mí es importante en todo esto, y es la confianza. En la cadena de distribución alimentaria existe un intangible que es la confianza entre productor-distribuidor- administración-consumidor, el consumidor tiene que confiar, si no, malo.
Confiar en que el productor de hortalizas realiza un trabajo honesto, que el distribuidor manipula correctamente y que la administración vela porque todo sea correcto. Estamos confiando permanentemente, confiamos en el bar de menú que nos sirve una mayonesa, en el pastel de nata de la pastelería de debajo de casa, e igualmente hemos de confiar en el gran restaurante, en el cocinero creativo.
Que nos ponen cosas que ni ellos mismos se comerían. Por Dios, ¿cuántas veces vas a comer a un restaurante creativo?, ¿cuántas veces han probado los cocineros sus platos y van a seguir probándolos por cada vez que te comas tú uno???? Sí, ya sé, es lógica de cajón, pero parece que eso es precisamente lo que está faltando. Jugar a la demagogia con este tema es perjudicial para la base del sistema.
El segundo me hace sentir contento, contento por ver el comportamiento mayoritario del blogging amateur, la mayoría nos hemos mantenido quietos, expectantes y no dando bola a algo que lo mejor era ignorarlo. Pero el profesional, el crítico, este ha hecho de altavoz, con la reacción inicial se ha legitimado el discurso, cuando ESTE discurso no era el legitimo, no era el interesante. Curioso.
Soy un enamorado de la cocina creativa, de la popular, de todas. Me gusta el debate, enriquecerme con él, pero ESTE no es el debate, ESTA no considero que sea la manera de empezarlo, un debate que posiblemente necesitemos, el de la autocrítica, para llegar a ser aún más excelentes.
Etiquetas: Cucharadas · elBulli · Ferran Adrià · Santi Santamaría4 Comentarios






4 Respuestas ↓
Al señor Santamaria no le gusta ser un segundón. Siempre egocéntrico y cargado de envidia no ha hecho más que arremeter contra la competencia para crear crispación y dividir (eso me suena a cierto penoso panorama político), para convertirse en el rey de la fiesta (el salvador de la humanidad) y, de paso, ganar dinero vendiendo unos cuantos libros. Una lamentable actitud que perjudica al conjunto de la gastronomía nacional y que, posiblemente, acabe pagando él mismo muy cara.
No hay división posible: a los verdaderos aficionados -como bien dices- nos gusta todo tipo de cocina. Estoy de acuerdo en la inocuidad de la utilización de aditivos y, en cierta forma, me parece interesante el debate sobre su uso en la alta cocina pero desapruebo absolutamente la forma en que ese “señor” ha levantado la liebre.
Lo mejor que podemos hacer, nosotros los aficionados, es seguir informándonos pero sin armar más revuelo. En ese sentido, tomemos como ejemplo el comportamiento del caballero Adriá, el principal acusado y que no ha dicho ni mu.
…lo que yo digo…la leña que le echan a veces al fuego deja un saborcillo…(jajaja!)
Nosotros calladitos, di que sí!
Que decir Encantadísimo, totalmente de acuerdo.
Tiquis, a requemao!!! Calladitos sí, pero tú no mucho, ehhhhhh
El debate hubiera podido ser interesante. Le han perdido las formas y la ha fastidiado con lo de la salubridad.
Una pena, es infinitamentamente más culto que lo que ha demostrado.